La carga por carretera en Uruguay se multiplicó por cinco en los últimos 15 años y se consolidó como el principal motor logístico del país. Actualmente, más del 90% de las mercancías se transportan por vía terrestre, lo que refleja no solo un crecimiento sostenido sino también una fuerte dependencia del camión en toda la cadena productiva.
Este crecimiento no fue únicamente en volumen, sino también en transformación. En las últimas décadas el sector experimentó una renovación constante de flotas, la incorporación de tecnologías como GPS y sistemas de telemetría, la digitalización de las operaciones y avances en eficiencia energética. En 2026, Uruguay dio además un paso innovador con la incorporación de camiones a hidrógeno, marcando una tendencia hacia un transporte más sostenible.
A nivel empresarial, el transporte carretero pasó de ser un sector fragmentado a una industria más estructurada, con más de 2.400 empresas activas, más de 12.000 empleos directos y una facturación que supera los 1.000 millones de dólares anuales.
Al mismo tiempo, Uruguay se ha ido posicionando como una plataforma logística regional, fortaleciendo su integración con otros países y aumentando el comercio y el tránsito internacional. Esto implica un mayor flujo de carga pesada, más exigencias sobre la infraestructura vial y los equipos, y una creciente necesidad de soluciones logísticas eficientes y seguras.
Detrás de este crecimiento hay motores claros como la expansión del agro, especialmente en sectores como la soja y la forestación, el desarrollo de zonas francas, el dinamismo de la actividad portuaria y el aumento de las exportaciones. En términos prácticos, cada etapa de crecimiento económico en Uruguay se traduce directamente en más camiones circulando por sus rutas.
Aunque el ferrocarril comienza a reactivarse después de décadas de caída, el transporte carretero sigue siendo insustituible y continúa siendo la base sobre la cual se sostiene la logística del país.
Evolución del transporte carretero en Uruguay.